Memorias

Con el tiempo el recuerdo es menos y la sensación es más.
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jueves, 5 de mayo de 2011

¿Del odio nace el amor y viceversa? o ¿Cómo, en las separaciones, podemos pasar del amor al odio en días?


Cuando me separé, no mantuve una buena relación con mi ex. No fue posible. No nos entendíamos casados, como para hacerlo divorciados.
Me encontré por entonces con un amigo muy querido, y poniéndonos al día, me tocó hablar de este tema. 
Le dije: Mira, yo creo que me odia. No me gusta que me odien, yo si que prefiero el olvido. Que me olviden.
Y mi amigo me dijo una cosa, que seguramente lo leyó en algún sitio. Él es de esos amigos que llevan siempre consigo una caja de sorpresas.
Del amor no nace el odio. El odio nace del Ego herido.
Y eso me aclaró muchas cosas. Y ya no me refiero este hecho puntual.
En todos los momentos en que escucho a alguien despotricar contra otro, del que antes hablaba maravillas, pienso ¿Qué parte de su ego está herido?
Pero, si avanzo más en la idea, no puedo dejar de lado el hecho de que, si existe el amor, los egos han de quedar aparcados. 

Citando a Osho, aunque no siempre este de acuerdo con él, “El amor es el veneno del ego; para ti es la vida, pero para el ego es la muerte”.
Luego, sólo puedo concluir, que si hoy te odian, es que ayer no te amaron.
Puede que amaran la idea que tenían de ti. Y la Idea siempre supera a la realidad. La Idea se modela a la medida de los propios deseos. Entonces se entiende el enfado. No eres lo que tenían en su mente, no eres de lo estaban enamorados. No es que seas mejor, ni peor. Es que no eres eso. Y el sabor a estafa, es lo que sale en sus palabras.
Un Ego estafado.
Volviendo a Osho “Y así es como se separan los amantes. Se alejan el uno del otro y creen que el otro es el responsable, que el otro los ha traicionado”.

domingo, 10 de octubre de 2010

Mañana operan a mi hermana

Aquí estoy leyendo el periódico de mi ciudad en mi ordenador y comiendo pistachos, Leo entra por su puertecita del salón y me mira preguntándome cuánto tiempo más me queda antes de irnos a acostar. Yo, con el sabor del pistacho y la mirada de Leo sólo puedo tener una cosa en mi mente, mis padres. 
Ahora mismo estarían charlando en su habitación comiendo pistachos, Leo estaría con ellos descansando y esperando a que la noche termine y el sol vuelva para su paseo matinal, ese que tanto gusta de hacer con sus abuelos para disfrutar de su amor.
Mañana operan a María Elena y seguro que todos en casa están a ratos rezando, a ratos haciendo yoga, y casi todos los ratos meditando, la actividad colectiva de la casa, hasta Coco y Sebas estarán en la onda dog-a. 
María Elena estará nerviosa pero se calmará, con la calma de todos que le hablarán como si se fuese a hacer un corte de pelo sólo que un poco más largo, así no alimentan sus miedos, aunque realmente es quien más sabe de quirófanos y anestesias, ella nos da la vuelta en experiencias con esta situación. 
Pero es igual, que no se ponga nerviosa o se pone necia, o le da por llorar, aunque es fácil tranquilizarla, sólo hace falta un chiste, una mirada segura y listo, a por otra cirugía, sus miedos se ahogan en compañía.
Jéssica irá de sargento, seguro, hasta la voz le sonará más grave mañana, apurará a todo el mundo como si de una cuadrilla de obreros se tratase, si todos cumplen su parte todo saldrá bien y eso la tranquiliza, sus miedos están atados con su mando.
Alberto llamará varias veces, todo lo que su trabajo y la cobertura celular le permita, él será quien le cuente el chiste, le ofrecerá llevarla a comer justo lo que no podrá hacer en dos semanas y se volverán a reír, como hombre criado en mi casa su miedo aparece cuando toca y no antes.
Raquel controlará el tiempo desde su trabajo, llamará para coordinar los pensamientos en el momento justo en que entre a quirófano, repetirá un mantra que se convertirá en su escudo, un ruido que espante sus miedos y se agotará  hasta que llegue la llamada que diga todo ha salido bien.
Mi mami se entregará a Dios, esa es la sabiduría que ha ido almacenando con tanto hijo y con tanta gente que ha pasado por su mano pidiendo concejo, contando tragedias. Entregarse a Dios y confiar. 
Si ella ya no está en sí sino que está en Dios sus miedos no tienen dónde alojarse.
Mi papi minimizará el riesgo de la operación y pondrá el énfasis en los cuidados, siempre ve a los médicos con respeto y, aunque sabe lo que le van a decir, no se adelanta. Es como un director de orquesta que asiente cuando el violinista hace bien su ejecución, pero si no la hace ¡ay! pobre del doctor, como ese oculista que tan mal le cayó, mal violinista, échenle de la orquesta.
El  énfasis que pondrá mi padre en los cuidados tiene otra lectura y es que, además de ser importante, es lo único que se tiene realmente en las manos tras una operación, es de lo que se puede ser responsable, y esa es su palabra, él es responsable y espera eso de todos. 
Él no manda, él espera. A estas alturas tiene ganado el derecho a esperar eso de todos nosotros. Sus miedos quedan atrapados en la red de la responsabilidad, si ésta está bien tejida no se escapan.
Y yo, lejos de todos y tan cerca, sintiéndolos, amándolos, segura de que la meditación trascendental, esa que hace despojarse del cuerpo para viajar y unirse al Todo, existe, pero no como la explican los libros de metafísica, sino como la vivimos nosotros. 
Yo vivo en ustedes, me muevo en ustedes, siento todo lo que allá en la casa se siente. Sin sentarme con los ojos cerrados, sin tener la postura del loto, aquí, abrazando a Leo, leyendo El Universo, sin hacer ningún esfuerzo por poner la mente en blanco, he dejado de estar aquí, en Madrid, estoy allá, en Guayaquil, en casa, en todos ustedes y todos ustedes que son mi Todo están en mí.
Este amor de pertenencia, este ser conjugado que se replica en nosotros cada vez, la esencia nuestra; viaja, vive y siente. Se ha ido pegando en nuestras venas desde que empezamos a ser familia, desde que esos dos se amaron y nos amaron, desde que el amor se sintió realizado en dos y luego en 7, y luego en 9 y luego... no lo sé, es muy difícil creer que siga creciendo exponencialmente este amor, porque el origen, los dos que contagian, no llegan por limitación temporal a contagiar a más. 
Y son ellos. Nosotros sus hijos sólo estamos contaminados por ellos pero no somos portadores de tanta fuerza. 
Tal vez con los años pueda yo contar a mis nietos lo que conocí un día en mi casa, lo que creí que era normal en todas las casas, mis padres.
Puede ser que algún día mis hijos corroboren con sus anécdotas cómo eran sus abuelos, que intentemos entre todos reproducir el vínculo original, pero lo veo difícil. 
Es difícil que las estrellas vuelvan a estar en la posición correcta, que los átomos estén rebotando de nuevo a la velocidad perfecta y suceda otro Big Bang. Me conformaré con vivir este amor y verme en los ojos de mis hermanos, cómplices del vínculo, testigos y partícipes del Todo. Perderlo es mi miedo y lo ato escribiendo, mal atado queda. 

viernes, 18 de junio de 2010

Mi Jack Bauer


Martes 15 de junio de 2010 0:09h

Cuando empecé a ver la serie 24h me parecía muy interesante, no podía dejar de verla y aunque Jack Bauer era un hombre muy hábil, inteligente, arrojado, valiente y todos los adjetivos que puedo yo desear en un hombre, el actor Kiefer Sutherland no es mi tipo, es rubio y un poco bajo para mi gusto, y no es que yo sea exigente pero si voy a elegir un actor para ser su novia secreta cuando sueño puedo elegirlos altos, morenos, con miradas profundas y cejas perfiladas, en fin, que cuando veía la serie, toda la atención la tenía la acción. Algo así experimentarán los hombres cuando ven el fútbol.

Bueno, a lo que voy, cuando empecé a verla en orden y comerme hasta 4 capítulos cada noche, las cosas fueron cambiando, ya me gustaba su sonrisa, esperaba la mueca que hacía a los cobardes, el cuerpo aunque no era mi tipo sin embargo era muy fuerte y se veía tonificado, su perfil empezaba a parecerme dulce y sus gestos ya me hacían imaginar más. Creo que en la 4 temporada ya le había dado el si en el altar y sería madre de sus 15 hijos, Jack Bauer era el hombre de mi vida. ¿El roce hace el cariño?. Cuando vine a vivir a mi casa ésta venía con las plantas que sus dueños anteriores decidieron poner, me gustan los árboles pero nunca había tenido rosales, odio las plantas que tienen espinas, me parecen mal agradecidas, si te acercas a podarlas o a ponerles tierra buena o a lo que sea, puedes salir sangrando, así que ni bien empecé a ocuparme del jardín decidí sacarlas.

Como nunca tiro nada hasta saber qué haré con ese espacio pues ahí quedaron, y ese verano vi todos los aromas y colores de cada uno de los rosales que, sin tener ningún mantenimiento y habiendo sido abandonados en esa casa por años, se mantenían vivos y floreciendo. Verdaderos caprichos de botones, abriendo fuegos y rompiendo el viento con su aroma. Vino el frío, luego la nieve, el granizo y, por fin, el sol, y ellos ni bien pudieron brotar, brotaron, me iban convenciendo. Lo que terminó de enamorarme fue cuando por unos trabajos cerca de la piscina una retro escavadora niveló una parte del jardín, dos rosales gigantes salieron con la tierra desplazada. Yo los dejé junto a un árbol y ahí con la raíz desnuda permanecieron un mes, terminada la obra me puse con el jardín, decidí darles tierra y agua a esas raíces viejas, y como no podía ser de otro modo, mis Jack Bauer del jardín brotaron, primero unas hojitas rojas, luego se abrieron grandes y verdes y al final una rosa perfecta. Ahora son mis mimados, esos dos rosales que son tan anchos como un árbol, ya se pueden jubilar porque no les faltarán cuidados mientras yo mande en mi jardín.

¿Es cuestión de tiempo enamorarse? ¿Se puede enamorar uno de cualquier cosa? ¿Es el patrón de actos el que enamora? Si alguien cuenta con el tiempo suficiente para cumplir la secuencia de actos del patrón emocional particular de la persona amada entonces ¿la consigue? ¿y el que empieza amando? A ese nadie le ha conseguido enamorar ¿Unos se enamoran y a otros hay que enamorarlos? ¿Es un juego de roles? En igualdad de condiciones ¿o se entregan pronto o se trabajan mucho pero ambos? Más me parece eso, si uno es menos adorable le toca trabajar, ser el rosal, aguantar y persistir, pero si es por naturaleza adorable entonces está esperando o a un rosal que persista hasta que aprendas a enamorarte de él o a otro adorable que le apetezca enseguida y sea mutuo, como sería natural entre dos adorables. Pero cuando pase el frío, la lluvia, el granizo, cuando el sol vuelve y uno ya se ha visto en todas las situaciones ¿cuanto resiste lo adorable? El rosal me consiguió para siempre, y Jack Bauer también, lástima que ya no creo que haya una novena temporada, pero la vería.

¿Lo adorable cansa? No, no es que canse, lo que realmente pasa es que aburre, es como los cortes de pelo, nos sientan bien pero cambiamos, necesitamos ver distintos, no pluralizaré, necesito ver distintos paisajes, he aprendido a disfrutar del los primeros brotes, a perseguir los tonos de las hojas, emocionarme cuando el peral florece, pero para eso debe haber perdido todas las anteriores, debe estar desnudo, sólo cuando conoces a alguien desnudo, sin los accesorios que nos hacen adorables puedes enamorarte. Debo apreciar la acción sin ver al jugador, su atractivo físico solo me impide apreciar su juego, sólo así disfrutaré el fútbol.

Mi pareja debe ser aquel que en primavera me da el placer de sus aromas, debo verlo sudar en verano por el trabajo que hace y que le espera, y en otoño debe provocarme ternura ver caer cada una de sus hojas y que, para cuando nos llegue el invierno ya sepamos sentir la fuerza que vive dentro y que nos mantiene firmes, juntos, para que el viento no nos haga tambalear. Si, definitivamente mi pareja es como mi rosal, ya se puede jubilar.