Memorias

Con el tiempo el recuerdo es menos y la sensación es más.
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lunes, 20 de septiembre de 2010

Definitivamente Amateur.



 “amateur.
  1. adj. Aficionado a algo con cierto conocimiento de la materia de que se trata. U. m. c. s. Enseñó el álbum de sellos al otro amateur. 
  2. adj. aficionado (‖ que practica sin ser profesional un arte, deporte, etc.). Actor, deportista amateur. U. t. c. s.
  3. adj. Dicho de alguna actividad: Que se practica o realiza de manera no profesional. Cine amateur. Ciclismo amateur.“ (tomado de la R.A.E.).
“Profesional: __         Amateur: __      
  • Profesional: Más del 50%de sus ingresos provienen de su actividad como fotógrafo.” (tomado de una subscripción a un concurso de fotografía de National Geographic).
Ayer estaba charlando con una amiga, no habíamos coincidido en 8 años, fue uno de esos sucesos "Facebook" Lo cierto es que empezamos el up date en el punto en que cada una perdió la pista a la otra. 
Es lo que tiene el sentimiento fraterno, no es casualidad que rime con eterno. 
Era resbalar por un tobogán, no había que hacer nada salvo entregarse a los recuerdos y tratar de darle cierta lógica en retrospectiva. En un punto ella dijo “bueno, y ya sabes lo que quieres”  yo buscaba a la velocidad del rayo algo que se me hubiese escapado en esas 2 horas de parloteo y que responda a esa pregunta que sonaba tan obvia en sus líneas. 
No pude, esas bolas bajas que me lanza hacen que aprecie nuestras charlas y contesto que no sé lo que quiero, aún
Ese “aún” me indicó que había caído en la trampa, porque no tengo ni un sólo recuerdo de mi diciendo “no se lo que quiero” pero mi necesidad de coherencia me obliga a desarrollar lo que acabo de decir y continúo, creo que moriré sin encontrarlo, ahora me he atrapado más en mi propia dialéctica y en un intento por salir de las arenas en las que me estoy revolcando digo, tampoco me esfuerzo.
Ya salió mi orgullo, y entonces me veo a mi misma diciendo una barrabasada tras otra, y a ella, expectante, disfrutando, esperando el final para ver con qué filosofía tipo new age la sorprendo. 
Por fin la luz se enciende, la calma llega, las neuronas han encontrado un reducto conciliador entre mi yo, mi otro yo (en mi psique todos somos iguales, nada de super) y mi ello. 
Porque he llegado a la fácil conclusión de que, puede ser que lo quiera todo y que me de igual cómo vaya llegando. La vida es un desayuno bufete, lo importante es levantarse pronto, ya se sabe que si llegas tarde el zumo de naranja suele haberse acabado. 

Y mientras me escucho diciendo la última metáfora, no se cómo mi retina se invierte y lee en mi mente la suscripción que acababa de llenar para el concurso de fotografía dos horas atrás. ¿Profesional o Amateur? Si sé el por qué, lo hace para continuar esa conciliación de toda mi psique, para poder ponerle título a lo hablado. Yo voy por la vida, definitivamente, en calidad de amateur.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Doler

Doler es uno de esos verbos que cambia de intensidad  según el pronombre que lo conjuga. Cuando la conjugación empieza con el reflexivo me es cuando alcanza su mayor expresión, sobre todo cuando lo conjugo yo, Amalia.
No soporto el dolor físico. Cuando a mi me duele algo puedo acabar con una farmacia, de hecho, he dejado boquiabierto a más de uno que ha presenciado un evento de estos, y es que si me duele no caben vergüenzas.
Leí algún artículo médico que explicaba el daño que hace al cuerpo la ingesta de antiinflamatorios.
Hay analgésicos con propiedades antiinflamatorias y otros que carecen de esas propiedades (o sea, los que no calman). Los efectos tóxicos que se presentan a continuación son causados por las propiedades antiinflamatorias...”
Me gusta más llamarlos desinflamatorios porque suelen tomarse cuando ya se ha inflamado la parte del cuerpo que nos duele y es cuando no estamos para lecturas.
Me levanto como puedo de la cama, camino arrastrando los pies hacia el botiquín a por el segundo naproxeno en menos de una hora y, justo en el tiempo que toma mi cuerpo en pasar de horizontal a vertical, me viene a la mente el dichoso artículo médico, entonces, como si de un conjuro se tratase digo “ah, para lo poco que dura la vida” y voy decidida a ingerir el veneno que calme el dolor, pero, de mi cama al baño hay siete metros, suficientes metros para que mis neuronas empiecen a discutir.
¿Están de acuerdo con lo que acaba de decir? 
¿Es la vida corta?
La vida no es corta ¡es larguísima!
El problema es que se vive en el mismo envase.
Envase que se está degradando naproxeno a naproxeno.
¿Se dañará el hígado? 
¡Los riñones!
Umm, recordemos el artículo.
Y mientras mis neuronas van a por la información, que seguro está a más de siete metros, mi mano ya ha llegado con la pastilla a mi boca y rueda sin remedio por mi tráquea.



viernes, 18 de junio de 2010

Algo habré vivido.


Viernes 11 de junio de 2010 0:13h

Fui al Psicólogo un día. Era un Psicoanalista que hacía el viaje de Quito a Guayaquil una vez por semana y atendía a un grupo muy reducido de pacientes "recomendados". Entré sabiendo la teoría y quería experimentar la sesión, la terapia, el diván.
Me parece que fui 5 semanas, en la última sesión me dijo la única frase de más de 3 palabras que le oí "Ve a vivir y cuando hayas vivido vuelve".
Pensándolo ahora creo que si la raíz de los problemas está en la infancia, con 30 años, dos hijos y 9 años de matrimonio ya tendría que tener algún lío interesante que resolver, pero no.
Luego de eso, con 33, me divorcié. Con 36 me vine a vivir a Madrid. Ya tengo 7 años aquí, pero claro, ya no puedo tener la consulta con el eminente y esto en el caso de que siga vivo porque ya era muy mayor. Muy mayor cuando tenia 30 bien podía ser 60, joíín, ahora no me parece tanto, seguro estará vivo escribiendo sus memorias. Ya somos dos.
Y aquí entro en el por qué escribo esto, porque mi hijo mayor me dice todo el tiempo "Por qué no escribes algo, cualquier cosa, pero algo". Y , no se pero, no es lo que dice sino el tono, parece mi padre cuando me veía acostada en mi cama desperdiciando el tiempo, o cuando quería que plante mi bonsai de aguacate en el patio "Ya tiene 4 años en esa macetita, seguro que si lo plantamos en el patio bruuuuu se alza en un año y da unos aguacates deliciosos". Aún hoy están cosechándolos dos veces al año, ahí, en la mitad del patio, justo donde estaba el árbol de oro de mi mami plantado en la tumba de corazón, el conejo al que amputé la oreja y salve la vida.
Siempre que recuerdo al aguacate recuerdo la mesa de ping pong llena de 21 macetitas, recogí 21 ejemplares de árboles, todos en ese invierno, tenía 17 años. Iba por todas las aceras fijándome si algún árbol tenia un hijito cerca, uno que haya nacido en la tierra suelta que se acumula luego de la lluvia. Conseguir un árbol con la raíz principal torcida es un éxito asegurado como bonsai. Samanes, almendros, mangos, acacias rojas y amarillas, el parque de Los Ceibos guardaba un botín. Cuando paraba de llover era el momento de ir a por ellos, la tierra mojada hacía más fácil el rapto. Luego quise variedad y el techo de mi casa me dio lo que faltaba, las ramas del aguacate del vecino aterrizaban en la esquina de casa, me subí al mango que estaba en el porche y brinqué al techo con la sensación de robar en mi propia casa, me hice con el único ejemplar que hubo todo ese invierno.
¡Como cuidé esos arbolitos! hasta que, con 21 años me casé y me fui de mi casa y de mi ciudad. Sobrevivieron 5, luego 3, dos acacias y el aguacate. Hoy, sólo vive este último.