Memorias

Con el tiempo el recuerdo es menos y la sensación es más.
Mostrando entradas con la etiqueta Ello. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ello. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de octubre de 2010

Freud ¡ME FALTA OTRO YO! (Tercera parte)

Estaba mirando mi muro en el Facebook, algo cotidiano para una extranjera, lo hago cada día casi a la misma hora, recorro las novedades de mis amigas y lo que las páginas, a las que les he dado mi me gusta, publican. 
Tras un parpadeo ya no es mi face, no es mi muro de siempre, tengo delante un ordenador en blanco y veo otro muro, el que me hace ver mi Suyo, y como por un tobogán me deslizo y caigo de pie a 2 metros de una gran pared blanca, un blanco Led, ese blanco luz de nevera, miro hacia arriba, debe tener cuando menos 20 metros, tras el un cielo celeste, a los costados vida normal de ciudad, pero en su base sólo yo en la calle, una acera corriente, gris, hojas secas, nada tan impecable como ese muro. Mi muro está vacío, esa sensación me acongoja. 
Por el filo de arriba empieza a bajar algo que parece ser un grupo de hormigas negras, un montón de ellas, todas en escuadra con sus escudos, como si de una estrategia militar se tratara, alguien ha dado la señal ¡avanzad! 
A mitad de camino puedo ver su perfil, me doy cuenta de que no son hormigas, son letras, conforme van bajando veo que son párrafos escritos, y ya casi a mi altura reconozco mis emails, todos los que leo y escribo, lo que parecía ser unos escudos son fotos, miles de fotos, mis amigas con sus hijos, los perritos de la casa de mis padres, las lámparas que ha hecho Sofí para su nuevo hogar, el perrito nuevo de Mat, fotos de Chicago nevado, fotos de Miami y sus cangrejos, Octoberfest en Guayaquil, la última casa que vendió mi amiga Marcia en Manhattan y su cara feliz de ¿cuánta pasta crees que he ganado? 

También veo las que he enviado yo, mi verano, la huelga en Madrid, mis perritos, lo que publico en el blog y ya todo parece ser una fiesta, mi muro es un graffiti lleno de colorido, ahora estoy viajando por cada surco del dibujo, subo surfeando y bajo esquiando y me encuentro de frente con mi Yo, el monitor muestra la página del face, mi muro.
No me he movido de aquí, no he dejado de fijar mi mirada en el monitor, no he dejado que mi imaginación vuele fuera de la realidad, he estado atendiendo todo el tiempo lo que hacía, la percepción de la realidad no se contamina, convive, se superpone como ventanas de un chat, esas que cuando alguien habla se pone delante y cuando vas a responder otra brincó y terminas diciendo al último que te habló lo que iba para el anterior, así es como sucede exactamente.
Si la percepción simplifica, ordena y configura la realidad ¿no podría ser que haya varias maneras de hacerlo y no sólo una? y sobre todo ¿puede tener uno más de una manera de hacerlo al mismo tiempo?

Preguntarse si puede existir simultáneamente dos percepciones de la realidad es lo mismo que preguntarse si puede existir dos Yo, el Yo de Freud y el Suyo mío. 
Si esto fuese así, el valor de la realidad consensuada que nos marca nuestro YO (el búho) sería la realidad real, la de todos, la interpretación que damos todos con el lenguaje a los objetos. 
La realidad del Suyo (mi pez) no es menos real, es una realidad particular, una interpretación no consensuada  y puede que más pura, una realidad percibida sin intérprete, sin mediar palabras, simbólica pura, visceral, ancestral, emocional. Pero no es deseo, ni miedo, no es evasión, ni censura, ni es una proyección del ideal. Es realidad en presente, ocupa un momento en la vida misma. 
Cuando era niña, un bebé, cuando aún no había aprendido el lenguaje, el Pez reinaba, debe ser por eso que aprendí a hablar muy tarde. No necesitaba hacerlo, mi hermano se encargaba de expresar lo que creía que yo quería y generalmente acertaba. 
Intenté instintivamente conservar al Pez gobernando. Pero fue tanta la insistencia de mi micro círculo social que quería obligarme a expresar con palabras mi pensamiento, algo tan difícil como intentar pintar el arcoíris con sólo dos colores, que al final logró convertirme en una editora de mi mente. 


El Pez dejó de gobernar y tal parece que fue exiliado a una neurona solitaria sin sinápsis posible. Empezaba la etapa del Búho.
¿Qué ha pasado ahora? ¿Por qué vuelve?

sábado, 9 de octubre de 2010

Freud ¡ME FALTA OTRO YO! (Segunda parte)

Para explicar mejor a qué me refiero cuando hablo del elemento  yoico que anda suelto en mi psique describiré algunos momentos en los que se muestra claramente en mi realidad.
Estoy en el coche yendo a casa, voy por la calle de Agustín de Betancourt, observo a mi izquierda la hilera de ventanas de la parte de atrás del edificio de Nuevos Ministerios y veo almas, todas en espera pasiva apoyadas en el alféizar de las ventanas, almas en pena mirando melancólicamente a la calle, y pienso, serán almas franquistas o republicanas, o peor, republicanos de espíritu que por miedo o coacción traicionaron a los suyos y se pusieron al servicio de la dictadura; y siento su melancolía y veo como miran la ancha calle. De pronto mi Yo me mira y me obligo a despertar aunque no estoy dormida, ni siquiera en un estado de ensoñación, estoy mirando directa y despierta a las almas, pero está mal, la realidad que hasta hoy era una se divide y para salir de ese trozo de consciencia surrealista me vuelvo para encontrarme con la ventana esquinera de un segundo piso y, ahí, a través del cristal, veo estatuas blancas, seres petrificados como castigo por mirar a las almas. Dejo de ver por encima del ras de la calle para fijarme en la cafetería Sotoverde, la que tiene ese césped artificial pegado en la acera, algo falso y abrupto entre el cemento y las sillas que me devuelve a mi Yo a salvo. 
Primer dato, lo falso hace que mi Yo surrealista se repliegue. Bien, bauticemos al nuevo Yo, como vive una realidad surrealista tomaré el Su y el Yo. Se llamará Suyo. 
He decidido darle el atributo de pez porque estos viven en el agua, y siempre que nado bajo el agua veo las cosas que conozco de forma diferente; pero aunque se ven diferentes nadie duda que lo que ve bajo el agua no sea real.
Por ahora, y mientras no encuentre una explicación mejor, trabajaré con el supuesto de un aparato psíquico compuesto por cuatro elementos, el Ello (la lagartija), el Yo (el búho), el Super Yo (la leona) y el Suyo (el pez). 

jueves, 7 de octubre de 2010

FREUD ¡ME FALTA OTRO YO! (Primera parte)



Freud explicó la psique humana mediante el aparato psíquico. En esencia lo forman tres elementos, el Ello, el Yo y el Súper Yo.


El Ello preserva el principio del placer, demanda que se satisfagan de forma inmediata las necesidades o deseos. El Yo funciona con el principio de realidad, busca satisfacer el deseo en cuanto encuentra con qué hacerlo y representa, hasta cierto, punto la razón. 







El Yo suele encontrar en el mundo externo obstáculos y ayudas para conseguir sus objetivos y con el tiempo, ese registro de cosas a evitar y de estrategias para conseguir, es lo que se convierte en el Super Yo. 


El Super Yo tiene dos aspectos, la consciencia y el ideal del Yo. Así, castigos y advertencias forman la consciencia, y recompensas y modelos positivos forman el ideal del Yo. Vivimos una lucha constante entre el Ello, que desea, y el Super Yo, que lo frena, con el Yo de por medio.
Esto es simplificando mucho. Si quiero entender mi aparato psíquico he de analizarlo y sentirme cómoda con los términos usados; por ello los describo como creo que son en mí, pues últimamente me está molestando un elemento nuevo que no encaja en ninguno de los tres.
Empezaré por mi Ello, ese buscador insaciable de placeres, que para mí que es una lagartija, básica, práctica, que sabe lo que quiere y se mete por la rendija que puede para conseguirlo. Es una lagartija salida que en cuanto mi Yo se duerme acampa en mis sueños declarando la guerra a mi Super Yo. 
Los sueños suelen ser muy variados, y me gustaría inventarme un alias para contarlos sin ningún pudor, pero luego pienso, si ya estamos mis tres Yo, más yo misma que se supone soy el conjunto de ellos sumados, más el cuarto Yo que creo está faltando en la fórmula, inventarme ahora un alias... va a ser que no, mi memoria ram no da para tanto.
Mi Super Yo es una leona, y esto es un poco triste. Hacen todo el trabajo, cazan, crían, vigilan y lo que se ponga delante, sin embargo el León come primero y para ellas son las sobras; ojo, no digo que el Super Yo de todo el mundo sea una leona, sólo hablo del mío, cuando mi Super Yo me reprocha suele ser por no estar acorde a los cánones de la buena leona.
Yo sin mi Yo, sería una toalla zarandeada por el Ello y el Super Yo, de modo que le pondré a mi Yo la figura de mi animal favorito, el Búho. El búho amenaza con comerse a la lagartija y con sacarle los ojos a la leona, a mi me cuenta historias para brindarme tranquilidad, justifica mis reptiles deseos con Filosofía Vitalista, y mis castraciones con los Deterministas, y me lleva con cierto equilibrio por la realidad.
Se supone que con todo esto ya tendría todo el aparato psíquico completo, pero me falta un elemento que no tiene nombre y que se ha instalado en mi psique y es lo que me tiene dando vueltas a este asunto.
Puede ser que el Ello no sea una lagartija sino un grupo de lagartijas y lo que percibo que es algo distinto es sólo una lagartija psicópata que no sabe lo que es una leona y menos lo del búho, y que no se esconde en las rendijas de mi mente cuando aparecen éstos. De pronto veo, a la luz del día, a una la Leona vigilante, un búho atareado y una lagartija, ahí sin inmutarse, tomando el caliente sol de la realidad. También podría ser que esto tan distinto sea una lagartija que haya recorrido todas las posibilidades de placer en mi mundo onírico por su cuenta y riesgo y que ya nada le sorprenda ni entusiasme.
También cabe la posibilidad de que el Super Yo no sea una leona, sino una manada, y lo que percibo sea sólo una leona pasota, colocada o retardada, que pasa de andar haciendo guardia a las lagartijas y prefiere la contemplación del paisaje, lejos de agobios y culpas.
De lo que estoy muy segura es de que este elemento que percibo últimamente no es nada cercano a mi pobre Yo que ya tiene bastante haciendo el diario de caja. Sin embargo, está cada vez más invadiendo su espacio. Ese espacio de realidad consciente empieza a tener ruido.
Pensándolo bien, este nuevo elemento no puede ser una lagartija ni una leona pues ni busca placer ni el nirvana, ni quiere huir de la realidad, más bien es un yo desinteresado, abstraído del placer pero también del deber, un yo contemplativo que no necesita cumplir con los deberes de la buena leona para estar en la realidad, pero sí se quiere afincar en ella. 
Si no es una lagartija ni una leona, y cada día más está conviviendo con el búho ¿qué es? y, sobre todo, ¿cómo puede el búho manejar la economía de mi psique si no conoce esta nueva variable?
Este algo, creo, es un Yo moro al que hay que ponerle nombre pronto para que el búho pueda reorganizarlo todo. 

lunes, 20 de septiembre de 2010

Definitivamente Amateur.



 “amateur.
  1. adj. Aficionado a algo con cierto conocimiento de la materia de que se trata. U. m. c. s. Enseñó el álbum de sellos al otro amateur. 
  2. adj. aficionado (‖ que practica sin ser profesional un arte, deporte, etc.). Actor, deportista amateur. U. t. c. s.
  3. adj. Dicho de alguna actividad: Que se practica o realiza de manera no profesional. Cine amateur. Ciclismo amateur.“ (tomado de la R.A.E.).
“Profesional: __         Amateur: __      
  • Profesional: Más del 50%de sus ingresos provienen de su actividad como fotógrafo.” (tomado de una subscripción a un concurso de fotografía de National Geographic).
Ayer estaba charlando con una amiga, no habíamos coincidido en 8 años, fue uno de esos sucesos "Facebook" Lo cierto es que empezamos el up date en el punto en que cada una perdió la pista a la otra. 
Es lo que tiene el sentimiento fraterno, no es casualidad que rime con eterno. 
Era resbalar por un tobogán, no había que hacer nada salvo entregarse a los recuerdos y tratar de darle cierta lógica en retrospectiva. En un punto ella dijo “bueno, y ya sabes lo que quieres”  yo buscaba a la velocidad del rayo algo que se me hubiese escapado en esas 2 horas de parloteo y que responda a esa pregunta que sonaba tan obvia en sus líneas. 
No pude, esas bolas bajas que me lanza hacen que aprecie nuestras charlas y contesto que no sé lo que quiero, aún
Ese “aún” me indicó que había caído en la trampa, porque no tengo ni un sólo recuerdo de mi diciendo “no se lo que quiero” pero mi necesidad de coherencia me obliga a desarrollar lo que acabo de decir y continúo, creo que moriré sin encontrarlo, ahora me he atrapado más en mi propia dialéctica y en un intento por salir de las arenas en las que me estoy revolcando digo, tampoco me esfuerzo.
Ya salió mi orgullo, y entonces me veo a mi misma diciendo una barrabasada tras otra, y a ella, expectante, disfrutando, esperando el final para ver con qué filosofía tipo new age la sorprendo. 
Por fin la luz se enciende, la calma llega, las neuronas han encontrado un reducto conciliador entre mi yo, mi otro yo (en mi psique todos somos iguales, nada de super) y mi ello. 
Porque he llegado a la fácil conclusión de que, puede ser que lo quiera todo y que me de igual cómo vaya llegando. La vida es un desayuno bufete, lo importante es levantarse pronto, ya se sabe que si llegas tarde el zumo de naranja suele haberse acabado. 

Y mientras me escucho diciendo la última metáfora, no se cómo mi retina se invierte y lee en mi mente la suscripción que acababa de llenar para el concurso de fotografía dos horas atrás. ¿Profesional o Amateur? Si sé el por qué, lo hace para continuar esa conciliación de toda mi psique, para poder ponerle título a lo hablado. Yo voy por la vida, definitivamente, en calidad de amateur.